El Blog de Leonardo Amadeo

viernes, 16 de abril de 2010

LA LECCIÓN QUE ENTRAÑA UN TSUNAMI






Cada día nos resulta más evidente y palpable que nuestro amado planeta nos está tratando de comunicar algo. Somos seres con una naturaleza inspirada por el medio en el que vivimos, por su entorno natural, y de igual forma nuestra existencia y maestría en la vida se escribe en el firmamento. Somos un microcosmos dentro del macrocosmos, y viceversa, las constelaciones nos dan pautas sobre nuestra existencia tanto en las lecciones emocionales y kármicas como en nuestra propia biología.

Esto es así porque desde siempre nuestra esencia maestra y divina se ha encontrado en todo lo que conocíamos, en todo lo que nuestra vista ha alcanzado, en cualquier manifestación ilusoria que pudiésemos palpar, oler, degustar... Así es como encontramos que todo en el Universo es una extensión del Ser que somos. Antiguas filosofías nos han hecho reconocernos en la flor que olíamos o en el otro ser que encontrábamos en nuestro camino. Así ha sido desde siempre.

Así que ¿Cómo podemos separarnos y distinguirnos de la Naturaleza que nos rodea? ¿Cómo podemos tomar como un accidente lejano de nuestro lugar un suceso como un terremoto? ¿Cómo podemos no sentirnos parte de un amanecer o del perfume de un jazminero?

La intuición dicta que las lecciones de la Naturaleza siguen un orden perfecto de una exquisita geometría que entrañan grandes lecciones para nuestra vida. Todo el que haya cultivado alimentos con sus propias manos y se haya entregado a la experiencia con cariño sabe que el acto de criar sus plantas le reporta una profunda, casi subconsciente, educación sobre su propio cuerpo y salud.

Recientemente encontré en la TV un documental que describía la naturaleza de los tsunamis con un gran rigor científico y no pude menos que abandonar la conversación que sostenía y sumergirme en él. Algo profundo había en aquello que escuchaba y con los días empecé a observar la similitud de estos con las lecciones que había aprendido durante mi vida y encontré que seguían las mismas pautas naturales que mis propias emociones.

En la vida las lecciones que nos ayudan a crecer suelen venir cuando uno menos se lo espera, pero quizás la verdad es que ignoramos que ya estaban ahí y sólo nos sentimos golpeados por ellas porque no las veíamos. Así actúa el tsunami. El primer indicio es que el mar se retira lentamente dejando despejado un horizonte de incredulidad. Sólo los seres más conectados con la Naturaleza entienden lo que esto significa y por eso son los primeros en permitir que la lección entre y para ello abandonan aquello que andaban haciendo para retirarse tierra adentro.

La 1ª ola de un tsunami trae el reconocimiento del problema y la necesidad de aceptar los comportamientos que la generaron. Es el momento de abandonar lo viejo para permitir y aceptar lo que debe entrar, y lo haremos permaneciendo flexibles y dejando espacio para que la lección entre sin arrastrarnos. Cuando un amigo nos hace una crítica y nos sentimos dolidos y traicionados por ello tenemos una sensación parecida a esta 1ª lección, o 1ª ola.

La 2ª ola es la más intensa y trae la gran prueba. Seremos retados a demostrar que aprendimos de nuestra 1ª experiencia y que ya no necesitamos tomar más lecciones sobre la misma enseñanza, así que transmutamos el sufrimiento en conciencia expandida. Es así como alcanzamos la maestría en nuestra vida.

En este paso hemos sustituido nuestra ignorancia por nuestra predisposición a crecer y a hacernos más sabios. Muchas almas se pierden en este paso de la lección y en muchas ocasiones es debido a que no superaron el trauma de la 1ª ola emocional, no supieron soltar el “equipaje” que arrastraban para permitirse a ellos mismos alcanzar nuevos lugares más altos y seguros. El estado de shock y el miedo bloquean en muchas ocasiones nuestra capacidad de liberación, pero no queda otra cosa que avanzar a favor de la corriente, que soltar y permitir. La lección aquí, cuando es superada y liberada deja una huella o impronta en nuestra alma que la va a hacer verse con un brillo distinto por siempre en adelante. Es la señal de una divinidad afrontando su vida, superando sus retos.

La 3ª ola es la réplica que sella finalmente la lección. Vuelve para decirnos que ya ha acabado su servicio para nosotros y para brindarnos la oportunidad de agradecer por compartir y eliminar cualquier resto de dolor que le tengamos asociado. Esta es siempre de menor intensidad pero sólo alcanzaremos a encontrárnosla si antes hemos adquirido el poder para desentrañar la lección del tsunami. El perdón a los seres que herimos y por los que desatamos la fuerza del tsunami llenan aquí nuestro corazón y nos sentimos dichosos por haberlo logrado, por la oportunidad de comprender y ver más allá de nuestro horizonte.

No me cabe duda de que la reconciliación con la Naturaleza, un proceso largamente esperado, producirá una liberación tan honda en el colectivo de almas sobre la Tierra que ya nada volverá a verse como antes. También nuestras relaciones entre semejantes se darán de manera distinta cuando logremos integrar todos nuestros asuntos pendientes y alcancemos finalmente la conciencia de que estas son las cosas que realmente importan en la vida y que no merecen la pena tantas distracciones que nos separan de ver lo que realmente es valioso para nuestro Ser.

Ojalá nadie tenga que esperar al último aliento para comprender que sólo los pequeños actos puros de corazón son lo único que llevarán por siempre con ellos.

Con amor, Leonardo Amadeo.



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La fotografía al inicio muestra a un grupo de escolares que regresa por primera vez a la costa después de una traumática experiencia vivida frente a un tsunami. Siempre se está a tiempo de perdonar lo vivido...

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